A 49 AÑOS DEL SECUESTRO Y POSTERIOR ASESINATO DE TRES CRES. DEL PST EN TOLOSA.

 





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11 de Mayo de 1977 – 11 de Mayo de 2026

A 49 AÑOS DEL SECUESTRO Y POSTERIOR ASESINATO DE TRES CRES. DEL PST EN TOLOSA.

El 11 de mayo de 1976, en el barrio de Tolosa de la ciudad de La Plata, tres jóvenes cres. de Partido Socialista de los Trabajadores – PST, fueron secuestrados en su vivienda de la zona de las Mil Casas. Muchos años después sus cuerpos fueron hallados en el cementerio de Ezpeleta figurando como NN y, según el registro, abatidos en un intento de ataque a la comisaría de esa localidad.

Luego del golpe militar de 1976, el PST pasó a funcionar de la semiclandestinidad a la clandestinidad. Los militantes nos organizamos en células que eran grupos muy reducidos de cres. donde se evitaba conocer domicilios, trabajos y apellidos.

Una de estas células funcionaba en el barrio de Tolosa y la conformábamos cinco cres. Éramos Julio Matamoros (el Bocha), Alejandro Ford (el Negro), Mónica de Olazo (Moniquita), Alicia Cap (Pelusa) y yo, José Rusconi (Pepe). Alejandro y Mónica eran pareja al igual que Pelusa y yo.

A fines de 1976, principios de 1977 este grupo se reorganizó y modificó su composición. A Pelusa y a mí nos asignaron otras actividades. Miguel, un cro. oriundo de Avellaneda, fallecido un tiempo después en Córdoba, me reemplazó como responsable de esa célula.

También se integró otro cro., también llamado Miguel, pero no tengo información precisa de en qué momento lo hizo.

Con Miguel, el nuevo responsable de la célula, compartíamos el alquiler de un local convertido en vivienda que lo usábamos como “minuto”. Es decir, estaba acondicionado como si fuera un pequeño monoambiente pero, en realidad, no vivíamos en él. Era parte de las diferentes formas de recaudos de seguridad a las cuales llamábamos “minuto”. Había minutos para diferentes situaciones., En este caso era un lugar sin ningún tipo de indicio sobre nuestras actividades políticas que, en caso de ser detenidos, lo dábamos como nuestro domicilio real y, si lo allanaban, no había ningún material ni elemento que nos comprometiera.

Miguel había entrado a trabajar en la planta de Petroquímica Sudamericana / Hilandería Olmos (hoy Mafissa) y yo en Propulsora Siderúrgica (Hoy Siderar / Grupo Techint). Ambos nos mostrábamos en el lugar que era nuestro supuesto domicilio saliendo a la vereda, para que los vecinos nos identificaran como habitantes del mismo. Cuando nuestros francos laborales coincidían, nos mostrábamos juntos.

Un día Miguel me dice que una vecina le comentó que unos desconocidos habían estado preguntando sobre quien o quienes vivían en ese lugar. Eso ya nos alarmó. Posteriormente, no recuerdo cuanto tiempo pasó de esto, en la mañana del 12 de mayo, nos volvemos a encontrar con Miguel en nuestra supuesta vivienda y me cuenta que la noche anterior, cuando se dirigía al departamento en que vivían los tres cres., al estar llegando, ve movimientos raros en la entrada. Siguió caminando hasta la esquina y luego volvió. Ahí pudo observar que entraban y salían unos tipos con armas largas. Obviamente que se fue del lugar.

Como yo tenía el teléfono del trabajo de Julio y de su casa familiar, llamé a ambos lugares. En el trabajo me dijeron que no se había presentado y, en su casa, me atendió su hermano menor, muy exaltado, diciendo que Julio no estaba y que quien era yo.

Ahí fue cuando le dije a Miguel que quedaba confirmado el secuestro y dimos la alarma al partido. Nunca supe si el secuestro de los cres. y la averiguación de los desconocidos sobre los habitantes de nuestro supuesto domicilio estaban relacionados y había un seguimiento.

Ante este hecho, abandonamos definitivamente ese domicilio “trucado”. No sé qué hizo Miguel. A mí, el partido me hizo renunciar a Propulsora por razones que explico más adelante. Con Pelusa abandonamos La Plata, pasando brevemente por Capital y allí nos propusieron ir a Mendoza para reconstruir esa regional donde, posteriormente, también fuimos secuestrados y desaparecidos pero reconocidos legalmente como presos políticos luego de unos días.

Volviendo a los cres., en ese momento Julio tenía 21 años, Alejandro 20 y Moniquita 18. Julio se había acercado al partido siendo estudiante de derecho de la UNLP en el año 1973 o 74. Estuvo militando en medicina con Pelusa para organizar la Juventud del PST en esa facultad y, al momento de su secuestro, era trabajador del Banco de Crédito Provincial de La Plata. Alejandro era egresado de la Escuela de Bellas Artes de la facultad del mismo nombre (hoy Artes) de la UNLP. Había sido un importante dirigente de la Unión de Estudiantes Secundarios – UES, rama secundaria de la Juventud Peronista. Tenía un hermano, también estudiante secundario, que era militante de la juventud del PST. Lo llamábamos Robespierre y era muy conocido porque estaba encargado de la impresión de volantes hace poco falleció. Fue un hecho muy importante haber ganado a Alejandro para las filas del PST. Esto sucedió para la época del golpe militar y sus primeros pasos fueron haciendo una escuela de formación política en plena clandestinidad. Esa escuela la hicimos juntos y ahí nos hicimos muy amigos, se generó un afecto muy grande entre nosotros. Cuando lo secuestraron, ya había ingresado como trabajador en el área de seguridad industrial en la destilería de YPF en La Plata donde también trabajaba su madre. Era un excelente dibujante. Moniquita había terminado el colegio secundario e integraba la juventud del PST. La conocí en la célula, no la recuerdo de antes. Cuando la secuestraron estaba recién recibida y embarazada de 2 meses de Alejandro. La última vez que la vi fue en un micro, cuando yo me dirigía a Propulsora, siendo el único pasajero, donde era más que evidente que iba a la fábrica. Ella se sentó a mi lado pero no me preguntó nada cuidando la seguridad aunque quedaba claro que, viajando en ese micro que su recorrido terminaba en la planta de Propulsora, no podía ser otra cosa que trabajador de la fábrica. Esta razón por la que tuve que renunciar de inmediato por si se filtraba la información.

Por muchos años ignoramos que había pasado con ellos. Luego supimos que había testimonios de haberlos vistos en distintos centros clandestinos de detención como el que funcionaba en la Comisaría 5ta y en “La Cacha”, pero no sobre su paradero final.

Luego de 37 años, el Equipo de Antropología Forense, identificó sus cuerpos en el osario del cementerio de la localidad de Ezpeleta. Habían sido llevados allí como NN. La versión oficial narraba que los mismos formaban parte de un grupo de cinco personas que atacaron la comisaría de esa localidad y fueron abatidos por las fuerzas policiales no pudiendo ser identificados.

El domingo 11 de mayo de 2014, se inhumaron los restos de Alejandro Ford en el Pabellón de los Desaparecidos del cementerio platense donde su hermano, Eduardo, convocó a un acto de despedida invitando a familiares, amigues y viejos compañeres. Su madre Elba, fundadora de Madres de Plaza de Mayo, ya había fallecido para entonces. En ese acto tuve la oportunidad de ser uno de los oradores.

Los restos de Moniquita fueron inhumados por su familia en total reserva. Supimos por un sobrino que la familia ocultó lo que había pasado y le relató que su tía había fallecido por razones de salud. Los restos de Julio todavía no le han dado destino final sus familiares. La búsqueda por abuelas se dio por finalizada al tomar conocimiento de que Moniquita había sido asesinada estando embarazada.

La dictadura asesina se llevó a ellos tres y a miles más pero no pudo poner fin a las luchas por un mundo más justo y así fue que siguieron surgiendo nuevas camadas de luchadores y luchadoras continuadores de Julio, Mónica, Alejandro y muchos otros más que dieron su vida militando por un mundo mejor.

Ya cerca de los 50 años de su secuestro, me sumo a muchos otros cres. que seguimos reclamando Memoria, verdad y Justicia para todas las víctimas de la represión de la dictadura militar y de las bandas fascistas que operaron anteriormente bajo el gobierno peronista.

También gritar:

·         Cárcel común, perpetua y efectiva para todos los represores.

·         No olvidamos, no perdonamos , no nos reconciliamos.

·         Seguimos exigiendo justicia por Mónica, Alejandro y Julio y de las 30.401 víctimas de la represión.

 

José “Pepe” Rusconi


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